Una verdadera mujer se enamora de un hombre que no le entiende nada y le acepta todo; que no la cela y tampoco provoca sus celos con nadie; que le tatúa la boca a besos con su nombre para que no le quede espacio entre sus labios de pronunciar el nombre de ningún otro hombre de su pasado; que la coge mucho y la ama infinito. Así, la mantiene tan enamorada, que siempre lo verá como su único hombre sobre la tierra.

Eres mi perdición y adicción favorita.
Nunca subestimes a una mujer enamorada, cuando el amor la ciega, el sexto sentido la alerta.
Te miro y te elijo sin pensarlo dos veces, y si lo pensara dos veces… te volvería a elegir.

voy besarte hasta que te quede claro que no me interesa saber a qué saben otros labios